TV Digital: lo bueno y lo malo

Chiara Sáez, socióloga chilena, radicada en España, experta en TV comunitaria, analiza , en un artículo de Le Monde Diplomatique, las debilidades y fortalezas del proyecto para el tránsito a la TV digital que se debate actualmente en el Parlamento.

Es destacable el reconocimiento y la reserva de un 40% de las concesiones para señales de radiodifusión televisiva de libre recepción regionales, locales, comunitarios y aquellas nacionales o regionales que el Consejo califique como culturales o educativo-infantiles . También se establece la entrega de fondos públicos extraordinarios (i.e. no permanentes) al Consejo Nacional de Televisión (CNTV) para promover, financiar o subsidiar la producción, transmisión o difusión de programas de alto nivel cultural y educativo, así como de interés nacional, regional, local o comunitario. La prohibición del people meter online también puede considerarse un logro (indirecto) a favor del mejoramiento de la calidad televisiva, aunque muchos expertos señalan que existen las condiciones tecnológicas para desarrollar un sistema de medición online y minuto a minuto de la audiencia.

Sin embargo, el articulado actual de la ley presenta deficiencias y riesgos estructurales:

1. Trato privilegiado a los actuales operadores de alcance nacional.

A estos canales se les ha entregado una nueva concesión para que puedan empezar a emitir en digital. Esto, retarda la entrada a la transición del resto de los canales (regionales, locales y comunitarios) que podrán concursar a una concesión sólo una vez que los grandes operadores hayan finalizado su transmisión paralela en analógico y digital (entre 3 y 5 años). Los canales nacionales que obtuvieron una concesión indefinida como canales de servicio público (estatal y universitarios), se les sigue reconociendo esta calidad, a pesar de haber dejado de cumplir con su sentido original de servicio público y de funcionar principalmente con criterios comerciales (publicidad). Sin embargo, el resto de los canales tendrán licencias con una duración de 20 años y en el caso de los canales comunitarios, sus condiciones sólo les permiten acceder a las concesiones que durarán apenas 5 años. Si bien el articulado de la ley permite suponer que los actuales canales regionales y locales contarán con un derecho preferente en el momento que sean liberadas las concesiones necesarias para hacer la transición, es probable que en muchos casos no cuenten en sus estaciones con el equipamiento digital necesario ni tampoco con apoyo del Estado para ello , pues los fondos públicos reconocidos en la ley para apoyar la transición, no contemplan el financiamiento del “hardware” de las estaciones de televisión. Con todo, esta “ventaja” para los actuales concesionarios locales y regionales no es extensiva para las cerca de 15 televisiones comunitarias existentes en Chile a las cuales no se les ha permitido acceder a licencias desde el año 2000 cuando el propio Estado por medio de la Subsecretaría de Telecomunicaciones de la época, señaló que la banda VHF del espectro estaba saturada y que no se entregarían más licencias de televisión en UHF hasta el advenimiento de la televisión digital.

2. Concepción anómala de la televisión comunitaria.

El proyecto de ley reconoce por primera vez en la legislación chilena a la televisión comunitaria, sumándonos así a la amplia lista de países donde estos canales tienen amparo legal, técnico y económico desde hace años e incluso décadas. Sin embargo, su débil definición en el proyecto enviado originalmente al parlamento por Bachelet ,fueron suficientes para que en la Comisión de Ciencia y Tecnología -sin ningún fundamento conocido- se cambiara la redacción del artículo que excluía del acceso a estas concesiones a personas jurídicas de derecho privado y con fines de lucro. Junto a ello, no se  recoge ninguna de las definiciones internacionales sobre medios comunitarios .Características de éstos:  la participación de las comunidades de referencia en todas las fases del proceso comunicativo y la debida responsabilidad del canal comunitario hacia la comunidad de referencia a la que dice representar, pudiendo ser esta comunidad tanto geográfica como de intereses , étnicas y/o lingüisticas. Organizaciones ciudadanas propusieron incorporar estos elementos como indicaciones en la ley durante su discusión en la Comisión de Cultura. Sin embargo, los mismos diputados que la propusieron votaron luego en contra de ella. Luego, si la asignación de concesiones comunitarias se evalúa en base a criterios técnicos y financieros, hay un alto riesgo de que se desnaturalice el sentido del sector y que se amparen proyectos comerciales bajo la etiqueta de comunitarios. Por último, la ley no dice nada sobre las obligaciones de must carry de los operadores de cable con respecto a los canales comunitarios, pese a que la ley les otorga la misma cobertura que a los canales locales y que estos últimos sí quedaron amparados por esta norma.

3. Mayor privatización y comercialización del sistema televisivo chileno, producto del artículo que señala que un concesionario podrá utilizar hasta el 50% de su concesión (que bajo la norma técnica adoptada por Chile podría suponer entre 1 y 13 señales) para servicios de pago. Es decir, para servicios por los cuales los televidentes tendrán que pagar. En una nueva anomalía del sistema televisivo chileno ,el proyecto en discusión permite un uso comercial de la banda UHF del espectro radioeléctrico (por la cual se transmitirá la televisión digital terrestre o en abierto) contraviniendo así el uso original de esta banda, que ha sido asignada -al igual que el VHF de la televisión analógica actual- para la emisión y desarrollo de televisión abierta y gratuita. Esta medida es una de las que reviste mayor gravedad para las personas y que utiliza la televisión abierta como principal o única ventana al mundo, precisamente porque razones económicas le impiden acceder de manera sistemática y continua a la TV de pago (cable, satélite) o a internet

A estas personas, la transición digital les significará un doble costo: primero, porque tendrá que invertir en comprar un decodificador o un nuevo aparato de televisión (la TV digital no se verá en los televisores analógicos actuales) y además de eso, si quiere ver mejor televisión va a tener que pagar por ello, porque es factible prever que por TV abierta le mostrarán lo mismo que ve hasta ahora e incluso programación de peor calidad.

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